Emprendedor

¿Emprender es improvisar?

Mucho se ha publicado sobre la línea que divide los emprendimientos de la improvisación, es decir, sobre el deseo intenso de crear algo y las herramientas que nos faltan dominar para que las cosas salgan bien; como emprendedor puedo decirles que no es necesario que tengamos todas las variables bajo control y todos sus accesorios, o sea, experiencia, capital, inteligencia de mercados, sillones de cuero mullidos, computadoras de última generación, asistentes despampanantes, aire acondicionado, oficinas o instalaciones de lujo, etc., etc., debido a que estas cosas irán concretándose conforme evolucione el negocio, pues los grandes logros se dan en función de procesos de aprendizaje, de prueba y error, pero eso no quiere decir que cuando emprendamos todo sea una aventura, o peor aún, pretender que sabemos todo, sobrevendiéndonos, cuando existen personas con experiencia que con dos o tres preguntas pueden derrumbarnos.

EmprendedorRecuerdo mi primer emprendimiento como exportador en el año 1989: llevé muestras de aguardiente a Estados Unidos para intentar vender al por mayor, para empezar no investigué si al entrar a ese país debía pagar o no impuestos, me llevé una sorpresa desagradable cuando en aduanas me dijeron “cancele por favor $100 por duties y taxes”…, casi me desmayo pues sólo había llevado $350 para sobrevivir dos meses o tres (el costo de vida hace 21 años en Estados Unidos eran mucho más bajo que hoy y además disponía de casa y comida casi gratis…).

Ahí recién comenzó mi aprendizaje; después de dos semanas de insistir en Bacardi el encargado de compras me hace tres preguntas por teléfono, ninguna la contesté bien, en otras palabras y muy cortésmente me dijo “muchacho, tienes ganas pero debes prepararte, te hice varias preguntas y ninguna contestaste bien ¿y así pretendes exportar?”…; allá en Florida, después de una paliza profesional me decidí por un aprendizaje rápido e intensivo en términos de Incoterms, costos de fletes, normas fitosanitarias, impuestos en Florida, etc., etc.; finalmente no vendí ni una botella pues cuando tenía ya los clientes, después de casi un año de negociaciones, la fábrica fue vendida y la maquinaria se destinó para otros objetivos. Emprendí sí, pero improvisé más, resultado: pésima imagen, frustración, borra y va de nuevo varias veces, tiempo gastado en exceso; ¿pude haberlo evitado?, sí, con algo más de preparación.

Después de esa escuela de dos o tres meses en Estados Unidos (en la que tuve que poner flyers en los carros y puertas de casas para sobrevivir y para lo que desarrollé una habilidad fabulosa en esos menesteres), no me gradué porque apenas era el preuniversitario de negocios de la vida real, vendrían muchos más. Todavía no me diplomo, felizmente…

En contraposición a los emprendedores improvisados existen los que aparecen como grandes conocedores de sus temas, sobre todo cuando son extranjeros, éstos impresionan por su imagen corporativa, acento foráneo, atractivo físico, etc., pero al ser contratados sus resultados dicen todo lo contrario, afectando a profesionales del país que sí conocen su negocio pero que no disponen de la presencia de sus colegas, por ejemplo, o de contactos; lo que no se dan cuenta los improvisadores es que afectan las industrias en las que se desenvuelven, y a veces, para siempre.

En estos días he leído sobre eventos organizados por instituciones locales, de entrada gratuita, sobre temas muy específicos dictados por extranjeros, al hurgar en Google, Twitter y Facebook tratando de investigar quiénes son me sorprendí: ¡no existen en internet! y así pretenden enseñar cómo hacer negocios por internet ¿¡de qué estamos hablando!?…, y casos como esos hay muchos; me pregunto ¿acaso no hay expositores locales entrenados en estos temas?…

Los emprendedores debemos improvisar, por supuesto, pero antes debemos saber, conociendo nuestro tema las improvisaciones sólo nos llevarán a un nivel más alto, caso contrario es lo opuesto, hasta desaparecernos. Por lo tanto, aprender es improvisar.

¿emprender es improvisar?.“, artículo original del Economista Carlos Jurado Peralta.