El primer fracaso.

¿Qué hace que triunfemos o no en los negocios?

Hay muchos autores, académicos, motivadores, consultores, gurúes, etc., que constantemente pretenden inventar el agua tibia compartiendo con personas genuinamente interesadas, pero incautas, las últimas técnicas que harán que los negocios que emprendan no fracasen sino que alcancen éxito mundial con millones de dólares de ganancia, fáciles de conseguir, sin esfuerzo, sin sacrificio, son como las dietas que permanentemente aparecen por ahí garantizando pérdida de peso comiendo lo que sea ¡en setenta y dos horas!. Ambos esquemas engañosos jamás dirán la verdad porque su razón de ser es la venta en sí de un plan mágico, nada más…

emprendedorPara empezar todo negocio necesita empezar con un capital, por más pequeño que sea, pretender lo contrario es creer en cuentos de hadas. Los negocios no se diferencian de la vida diaria, es decir, son de verdad, no telenovelas, si no tienes el presupuesto adecuado tus proyectos no despegarán del suelo, o en el mejor de los casos, llegarás hasta la mitad del río.

Muchos promotores de la riqueza súbita llenan auditorios vendiendo técnicas nunca probadas para alcanzar sueños descabellados como tener mansiones, manejar carros exóticos, viajar por todo el mundo en primera clase, vacacionar en hoteles de cinco estrellas mínimo, pertenecer a clubes exclusivos que son frecuentados sólo por gente linda, etc., etc., ¡sin invertir ni un centavo!, o esperando que el dinero llueva del cielo, o mientras duermes, o cuando haces cualquier cosa menos trabajar. Todas esas falsas esperanzas son mentiras que lamentablemente millones creen, pues consideran que para triunfar basta practicar pensamientos positivos que cumplen la ley de atracción, el poder mental, la sugestión pránica, etc., etc.; el punto es que la gente escucha lo que quiere oir, por eso cuando emprenden en las actividades promovidas por estos gurúes de la prosperidad y no tienen resultados al día siguiente se desencantan, renuncian y terminan desertando a la oportunidad de ser dueños de sus propias vidas y continúan anclados a los trabajos tediosos y rutinarios de los que pensaron liberarse en un momento de euforia.

Lo que jamás propondrán en estos eventos es que el éxito de los negocios nace también de los fracasos, de hecho es por medio de la prueba y error que perfeccionamos nuestras habilidades, es absolutamente engañoso esperanzarse a algo grande sin hacer lo pequeño y, sin pretender pagar el precio; para que tengan una idea, sólo el uno por mil de las ideas terminan como negocios en marcha, quien pretenda decir lo contrario es porque jamás ha emprendido algo por su propio riesgo y cuenta.

La perseverancia es otro ingrediente que por lo general nunca es promovido, porque es duro de lograr, los motivadores apelan a la buena actitud y cosas así, que no están erradas pero que por sí mismas no llevan al éxito; la planificación con flexibilidad es una variable que no hay que olvidar, no se puede ser estricto con lo que se espera que pase, pero tampoco irresponsable y esperar a ver qué pasa día a día.

La preparación académica, el entrenamiento continuo, las horas dedicadas a la investigación, a explorar nuevas oportunidades, a escuchar con paciencia, etc., casi nunca son promovidas en los seminarios de espíritu empresarial pues por lo general los instructores nunca han emprendido nada o quizás lo hicieron para justificar alguna tesis universitaria; pienso que es una burla pretender calificar un proyecto ficticio como examen final en alguna carrera relacionada a los negocios, la vida real es distinta y el mundo de los emprendedores es radicalmente diferente.

El éxito está garantizado por la capitalización de los fracasos, la preparación, la búsqueda, la atención al entorno, la perseverancia, la determinación, apostarle al tiempo, rectificar oportunamente y la buena actitud aún cuando las cosas no salen como esperamos. Además no hay que olvidar que los negocios son como la agricultura: se cosecha lo que se siembra, mucho más de lo que se siembra y mucho después que se siembra.

El éxito también está asegurado por el trabajo duro y sacrificado pero con organización, andar como loco de arriba para abajo sin sentido lo único que garantiza en un infarto al miocardio en unos años; la administración del efectivo es otro pilar del éxito, sin éste difícilmente se logra la victoria en el mundo empresarial.

Los negocios son duros y a veces despiadados, eso es lo que tienen que aclarar en las escuelas de negocios, no sólo la parte bonita o frívola como la comida preferida o los caprichos del CEO de tal o cual transnacional.

Existe un paralelo entre los campeones olímpicos y los hombres de negocios exitosos: se prepararon y estuvieron dispuestos a pagar el precio.

El triunfo no es el éxito en sí mismo, el éxito es el camino al triunfo, es el proceso.