Internet y negocios por Carlos Jurado Peralta

Educación financiera: internet y los negocios en nuestro medio.

Tengo el privilegio de haber vivido durante el proceso de evolución tecnológica aplicada a los negocios más agresiva de toda la Historia, mucho más radical que el de la revolución industrial; cuando decidí ser empresario (nunca me imaginé lo duro y complicado que sería) distribuía aguardiente y los pedidos los tomaba por teléfono, con líneas analógicas, que cuando llovía se escuchaba por el auricular sonido de frituras, a veces tan fuerte que no se oía al interlocutor; luego emprendí en varios proyectos con visión internacional y el medio más accesible eran las cartas escritas en máquina de escribir, para que no pese el envío usábamos papel araña, es decir, las mismas herramientas de principios del siglo XX, aunque por aquellos tiempos (sólo hace 26 años) había un artefacto revolucionario para comunicaciones con el resto del mundo, se llamaba Télex y era extremadamente complicado operarlo, además de costoso, así, había empresas que generaban buenos ingresos adicionales ofreciendo el servicio de transmisión de télex.

En 1986 llegó al país otra herramienta que tornaría obsoleto al télex en cuestión de un año: el fax, pero irónicamente la penetración de líneas digitales hacía un verdadero lujo el uso del mismo, sólo para 1995 yo accedí a mi primera línea digital, aunque ya en ese entonces la telefonía celular comenzó en el país y le sacó la ventaja que mantiene hasta hoy a pesar del costo.

Internet y negocios por Carlos Jurado Peralta

A finales de los 80 yo usaba el servicio de fax de la Cámara de Comercio de Guayaquil que era bastante eficiente y ante la necesidad había que pagar lo que pedían ($3.00 por hoja transmitida, ¡ increíble !), así que en una hoja A4 había que meter un testamento…

Los negocios se daban de modo lento, parsimonioso, y aunque todo era en términos generales más barato, esa clase de servicios era inalcanzable para emprendedores como yo pues el solo hecho de tener una línea digital implicaba una peregrinación de no menos de seis meses en Emetel (ahora CNT), varias horas al día, y lo digo porque yo lo hice…, el acceso al fax en las empresas era tan sagrado y restringido como el acceso al lugar Santísimo en el templo de Jerusalen, a mí me tocó ver que estaban en cajas cerradas y aseguradas con candados, ¡¡ así de costoso era comunicarse con el exterior ¡!.

Viví también el debut del correo electrónico y la rapidez en las comunicaciones más la versatilidad para mandar información, pero nada se compara con el protagonismo arrollador de las redes sociales y tecnologías adicionales de comunicación en tiempo real y gratuitas…, esto es lo más parecido a la competencia perfecta: “cero barreras de entrada”, todos pueden participar, pero si es así, ¿por qué tan pocos lo hacen?.

Cuando implementé mi primera página web me costó $3,500.00 y nunca la usé…, mirando en perspectiva, era una especie de hombre de las cavernas relacionado con lo que se puede hacer ahora, muchas veces con el mismo costo pero con aplicaciones infinitamente mayores y más potentes…, así, me continuo preguntando ¿por qué nos rehusamos a aceptar la tecnología para llevar nuestros emprendimientos a un nivel más alto, especialmente en Ecuador?.

Las respuestas son varias, de lo que he podido sondear, acá están algunas:

1.- MIEDO.

Me consta que los empresarios ecuatorianos siempre buscan exprimir las oportunidades, las usadas y recontra probadas aun cuando no sean rentables; no son recursivos, no les interesa arriesgar, esperan que otro haya cruzado el río para ellos hacerlo aunque su tajada de mercado sea menor, así, todo reto que implique riesgos, aunque mínimos, es soslayado.

2.- RESITENCIA AL CAMBIO.

Conozco a muchos emprendedores que se niegan a hacer negocios por internet, a vender o a comprar por miedo a la piratería, prefieren hacer filas interminables en los bancos y perder valiosas horas esperando a ser atendidos a realizar sus gestiones digitalmente. No les interesa conocer de internet más allá de recibir y enviar correos electrónicos, websites ¿para qué?, redes sociales “eso es para chismosos, mi marca está en otro nivel….” ¡!.

3.- FALTA DE CAPACITACIÓN y PREPARACIÓN DE RELEVOS.

Consideran que lo saben todo y que no hay nadie más que sabe de su negocio que ellos, son renuentes a las asesorías profesionales, excepto aquellas para evadir impuestos; no creen en el entrenamiento continuo, de modo que cuando faltan por enfermedad o vacaciones sus empresas se vuelven anárquicas, luego fallecen y en poco tiempo desaparecen; para ellos la palabra Liderazgo se circunscribe a hablar bien en público, especialmente en la presentación de quinceañeras o en el bridis de algún matrimonio.

Estos empresarios prefieren contratar a funcionarios como ellos, con cosmovisiones limitadas a sus cubículos de modo que nunca duplican el mensaje por miedo a ser reemplazados; en escenarios así, el mercado no los reemplaza sino que los separa.

4.- FALTA DE INVESTIGACIÓN DE OPORTUNIDADES.

No he visto empresas de capital nacional con cierto nivel de facturación en el país con asesores externos o internos dedicados a explorar nuevas oportunidades de negocios, ellos consideran que sus negocios van a durar toda la vida; luego cuando vienen disposiciones gubernamentales, o procesos tecnológicos de vanguardia y los sacan del mercado, a veces en cuestión de meses, imploran ayuda a rabiar a los gobiernos…

5.- EXPLOTACIÓN POR EXPLOTACIÓN.

Es triste palpar el nivel de salud ocupacional de la mayoría de las empresas del país, en esta ciudad hay oficinas que no tienen aires acondicionados por lo tanto en la temporada de lluvias es casi imposible trabajar productivamente, además el trato es díscolo, despectivo y autoritario, con esos escenarios nunca avanzarán a niveles de preeminencia.

6.- COMODIDAD SUPERLATIVA.

Una vez que se llega a cierto estatus o participación de mercado o facturación automáticamente comienza la autogratificación y con ella la comodidad, los empresarios se limitan a vivir de lo que ven, no de lo que podrá venir, ese es el comienzo del fin…

7.- AÑORAR EL PASADO.

Si para ellos todo tiempo pasado fue mejor, ¿para qué la tecnología entonces?, para qué invertir en investigación y desarrollo, en buscar alternativas. He visto empresarios que sólo hablaban del pasado, hoy por hoy están quebrados.

8.- ECHAR LA CULPA DE TODO A LOS GOBIERNOS.

Siempre hay un culpable de todas nuestras desgracias, el más fácil de culpar es el gobierno de turno, luego la crisis, luego los alienígenas, al clima, a las relaciones obrero-patronales de la Inglaterra del siglo XIX, al Premio Nóbel de física, y así…, nunca aceptarán que lo que viven hoy es el resultado de siembras previas. ¿Tecnología, para qué?…

9.- SUBESTIMAR LA TECNOLOGÍA POR TEMOR A SER AVERGONZADOS.

¿Yo, en redes sociales? ¿para qué?, ¿Yo haciendo una página web, para qué?…, ¿qué gano con eso?… En el fondo tienen miedo a quedar como ignorantes y miedosos, por eso subestiman y rechazan la tecnología.

El camino de la sobrevivencia empresarial es cuesta arriba todos los días, la tecnología hace más llevadera esa misión ¿por qué negarse entonces?.

Educación financiera: internet y negocios en nuestro medio.“, artículo original del Econ. Carlos Jurado Peralta.