rebelde

El rebelde y el revolucionario.

En cuestión de negocios, como en casi todas las cosas de la vida, existen los rebeldes y losrevolucionarios, los primeros son aquellos que no se ubican bajo ningún esquema, siempre tratan de encontrar pretextos para justificar fracasos que impiden evolucionar, la muletilla favorita es “la crisis”, “que la crisis por aquí, que la crisis por allá” y así por el estilo; responsabilizan a las autoridades “que con este gobierno”, “que este gobierno no hace nada”, “si fulanito fuera presidente”, etc., culpan a otros de todas sus frustaciones, del bajo rendimiento de sus empleados, de la contracción de sus ingresos, de la lenta recuperación del crédito, del alto costo de vida, etc.; los rebeldes se juntan en grupos de rebeldes donde todo es rebeldía, todo es bla, bla, bla, bla, y después de un tinto o dos, o de una cerveza o dos se despiden para continuar quejándose con el taxista, el busetero, con sus hijos, cónyuges, vecinos, etc.

Empresario rebelde-revolucionario

Rebeldía o Revolución

Los rebeldes siempre le buscan la quinta pata al gato, nunca nada les parece bien, siempre tienen que encontrar el lado flaco, el defecto, la imperfección, siempre, es una especie de vida obsesiva dedicada a encontrar la manera de lamentarse de la vida misma y así transcurren sus existencias, la clave es que sus empresas hablan por ellos: son mediocres y desorganizadas, su recurso humano es incompetente y mal pagado, además de insatisfecho lo que genera otra ola de rebeldía y así ad infinitum.

La rebeldía es el más grande obstáculo para el desarrollo, y no es casualidad que en el tercer mundo haya mucho rebelde, tanto desempleados como empresarios pero pocos revolucionarios.

¿Cuál es nuestra decisión en nuestros negocios?, ser rebelde o revolucionario.

El revolucionario en términos generales hace de la rebeldía una causa y trabaja en ella y por ella, acorde a su cosmovisión, el punto es que las verdaderas revoluciones jamás han disparado un tiro y han llevado a la humanidad hacia un mayor nivel de crecimiento, así tenemos la revolución industrial y ahora la tecnológica; otras revoluciones como la francesa o la bolchevique cayeron por su propio peso una con más legado que otra pero a sus ciudadanos, por ejemplo, no necesariamente les cambió la vida para bien, lo que sí sucedió con las revoluciones derivadas de cambios científicos, tecnológicos y empresariales.

El emprendedor revolucionario no gasta su tiempo leyendo crónica roja o chismografía televisiva que sólo habla de malas noticias, él busca revertir estos escenarios con trabajo, optimismo, sacrificio y ejemplo, así canaliza su rebeldía, con actitud y acción, más no con quejas y mediocridad; es consciente de que su camino es cuesta arriba porque sabe que la verdadera revolución implica cambiar estructuras mentales, de ahí nace todo, mientras no se cambie de manera de pensar no pasará nada, por eso Japón es Japón y América Latina es América Latina, ¿la diferencia?: la mente. La revolución verdadera ahí comienza.

Conozco muchos rebeldes pero pocos revolucionarios, este país necesita emprendedores revolucionarios, atrevidos, arriesgados, que inviertan, que apuesten por mejores días para ellos, sus familias y el país, revolucinarios de acción trascendente.

El emprendedor que se reinventa a sí mismo todos los días, que se involucra con lo que sucede en su entorno, que da antes de recibir, que sabe que hay que sembrar para cosechar, que nunca se da por satisfecho, que crea nuevos esquemas, que impacta e influye, que quiere llegar a niveles cada vez más altos ¡ése el revolucionario que se necesita!. La prosperidad de las naciones empieza en la mente de sus empresarios porque la idea mueve a la masa.

¿Y tú, eres rebelde o revolucionario?

“El rebelde y el revolucionario.“, artículo original del Economista Carlos Jurado Peralta.