Debemos aprender a retirarnos a tiempo.

El vendedor, el empresario y el hombre de negocios.

Una vez, hace doce o trece años, cuando empezaba a trabajar como director de una corporación sin fines de lucro asistí a un seminario de ventas y liderazgo dictado por un “experto”, recuerdo que sin querer le hice una pregunta relacionada a la diferencia o al proceso, si hay tal, que convierte al vendedor en hombre de negocios pasando por empresario, no supo qué contestarme…, de hecho me puso mala cara y cambió de tema rápidamente, en honor a la verdad no lo hice adrede para avergonzarlo pues realmente no sabía la respuesta y quería escuchar algo de alguien que supuestamente tenía todas las respuestas para todas las preguntas…

Hombre de negociosDesde esa época, de tiempo en tiempo he tratado de materializar las ideas y los conceptos en relación a ¿qué hace de un vendedor  empresario y luego un hombre de negocios?, ¿es posible tal proceso evolutivo?…, o, a la inversa, ¿qué hace que un hombre de negocios llegue a la cima o cumpla sus metas?, ¿dónde nace todo?…

Personalmente considero que todo hombre de negocios más allá de ser buen vendedor es primero un excelente comunicador, y quienes estudian y se superan para mejorar estas habilidades son mis héroes porque un hombre de negocios siempre se reinventa.

Un buen vendedor es un gran comunicador pero lamentablemente no viceversa, ejemplo a ésto, muy pocos periodistas son vendedores…; un buen vendedor es persuasivo, elocuente, conoce su tema, pero muchas veces de ahí no pasa porque en la mayoría de los casos estas habilidades impiden ver más allá pues consideran que son suficiente para triunfar en los negocios y allí se da la primera fase del tamiz debido a la clásica mentalidad de vendedor, es decir, la relación mental entre vendedor-labia-palabrería y BPNM (bueno para nada más).

En la mente del vendedor está la comisión, la ganancia inmediata, su fuente de ingresos y su visión se limita al corto plazo; estas personas son imprescindibles en las organizaciones, pero, ¿qué hay de ellos en el futuro, cuándo transmutan en empresarios?.

El paso de vendedor a empresario muchas veces se da como un proceso de evolución natural, pero no siempre, de manera que no todos los vendedores llegan a empresarios como lo mencioné, por las características generales de la personalidad de un vendedor clásico: inestable, inquieta e impulsiva.

Un empresario es un comunicador por definición, es un emprendedor que se basa en sus dones naturales y mejorados como efecto del entrenamiento y la madurez emocional para persuadir a muchos, para iniciar actividades, no obstante muchos no llegan muy lejos, es decir, cuando cumplen ciertas metas pueden llegar a la complacencia, a un estado de confort, de placidez económica que considero particularmente, es el inicio de la decadencia.

Un empresario pasa al nivel de un hombre de negocios cuando usa sus habilidades de comunicación para liderar, motivar, involucrar, unir voluntades, conjugar ideas, converger personalidades y establecer planes de acción para tangibilizar proyectos.

Los hombres de negocios crean, emprenden, delegan, confían, empoderan, organizan, establecen, aterrizan, ubican, definen pero sobre todas las cosas nunca están quietos, siempre buscan qué hacer, independientemente de su rentabilidad, se superan a ellos mismos, se desafían y no tienen miedo al qué dirán cuando otros escuchan su cosmovisión, tampoco temen fallar.

El vendedor, el empresario y el hombre de negocios tienen en común la habilidad de comunicarse con otros, pero las diferencias entre el primero y el último están en función de su evolución como persona y de la amplitud de su mente para adaptarse y fluir con los cambios que se dan sin previo aviso; pasar de vendedor a hombre de negocios está dado por la actitud, el entrenamiento y la confianza en sí mismo; para mí es un proceso interesantísimo, que vale la pena experimentarlo.

 

“Diferencias entre vendedor, empresario y hombre de negocios.”artículo original del Economista Carlos Jurado Peralta.