Cuándo retirarnos

¿Cuándo renunciar a un proyecto?

Desde mi perspectiva considero que hay que tener determinación pero también tiempos, sistemas de evaluación.

Debemos aprender a retirarnos a tiempo.

Debemos aprender a retirarnos a tiempo.

Los estrategas de la guerra sugieren que es tan inteligente saber cuándo atacar y cuándo defenderse así como cuándo retirarse, este último punto es del que muy pocos escriben, hablan o comparten porque existen más razones subjetivas que objetivas para respaldar o no dicha decisión. Hemos escuchado con frecuencia “hasta las últimas consecuencias”, pero cuáles son éstas y además, ¿cuáles serán sus consecuencias financieras, físicas o emocionales?.

 

Sé de antemano lo que implica la tenacidad, la visión, la perseverancia, el resistir tal o cual avatar de la vida o del mercado, sé que sin capacidad de resistencia no se logra nada pues la vida no es una carrera de cien metros planos sino una maratón, en este escenario vale preguntarse “¿cuándo retirarme o renunciar a un proyecto o sueño?”.

 

Desde mi perspectiva considero que hay que tener determinación pero también tiempos, sistemas de evaluación, etapas de crecimiento, aprendizaje y otros mecanismos de análisis objetivos, no necesariamente complicados y avanzados pero sí objetivos, por ejemplo, si se emprende en la venta de seguros porque las comisiones son excelentes es importante establecer un tiempo en el que se podrán ver resultados porque definitivamente no lo serán de un día para otro.

 

Esto quiere decir que de tal a cual fecha, pueden ser semanas o meses, se trabajará enfocada y duramente en aprender y lograr metas, es probable que éstas no se alcancen pero si las cosas están para nosotros veremos avances claramente, la pregunta es “cómo saber si son o no para nosotros” y ahí podemos cometer errores porque dependiendo de la magnitud o complejidad del asunto en el que emprendamos los resultados podrán tomar más tiempo del que considerábamos en el inicio.

 

Es claro que una cosa es vender casas y otra Coca Cola, para la primera los tiempos son más largos pero las comisiones más altas, la segunda alternativa implica una probabilidad de negocios más certera pero limitada a muchas variables, habiendo dicho esto, ¿cuándo renunciar a un proyecto?.

 

La sabiduría en los negocios no llega por correo expreso.

Para mí, debes retirarte de un emprendimiento si a pesar de haber pasado un tiempo prudencial, después de haber trabajado fuertemente y sin descanso, luego de haber invertido dinero y cualquier otro tipo de recursos, las cosas no funcionaron. No todo proyecto luego de haberlo trabajado fuertemente tiene que funcionar, existen algunos que están adelantados a su tiempo, otros ya están desfasados. Muchas veces creemos que tal o cual cosa es para nosotros y francamente no es así, Dios tiene preparadas otras realidades.

 

Lo que sí  es indiscutible es la experiencia que se adquiere con cada emprendimiento fallido, ésta nos ayudará en los próximos negocios o proyectos, nos dará autoridad y seguridad en los siguientes pasos. Si el porcentaje de éxito de caza de las leonas experimentadas en la selva africana no supera el 10%, no podemos esperar tener más cumplimiento que ellas, por así decirlo; la idea es que ese porcentaje sea lo suficientemente rentable y reparador para que justifique el esfuerzo y trabajo invertido.

 

La sabiduría en los negocios no llega por correo expreso, lo hace a través de la experiencia y ésta solo la conseguimos echando a perder. Debemos aprender a retirarnos a tiempo.

Consejos de emprendedores

¿Qué hubiera pasado si…?

La sensación de bienestar que atravesamos es idéntica a la de “estar happy” cuando nos tomamos unos tragos.

 

Carlos Jurado Peralta  | Libertad Financiera

Es conservadurismo ha sido terrible para el país.

 

Aunque muchos no están conscientes todavía, vivimos los últimos días de un crecimiento económico jamás visto en el país y solo comparable con el boom petrolero de los 70 que lamentablemente generó las décadas perdidas de los 80, 90 y la mitad de los primeros diez años de este siglo, el asunto es que recibimos tanto dinero que difícilmente podríamos repetir una lotería similar.

 

La sensación de bienestar que atravesamos es idéntica a la de “estar happy” cuando nos tomamos unos tragos, la cuestión es que luego viene la resaca y la que llegará, así también, será como nunca antes la vimos, probablemente perdamos otros veinte o treinta años tratando de recuperarnos, el punto es que a estas alturas de la vida no hay pócimas secretas para el éxito o para el crecimiento.

 

Rafael Correa perdió la oportunidad histórica de haber insertado a este país aporreado en el contexto mundial de las naciones prósperas y progresistas, pero se le ocurrió meterse con los villanos del mundo, países como Irán, Bielorrusia, Nicaragua, Corea del Norte, Cuba y Venezuela no son ejemplo para nadie y para nada, de hecho, a pesar de tanta parafernalia nunca terminaron por comprarnos ni un camarón ni un chocolate, nada que valga realmente la pena; si tus “socios” no te compran, ¿para qué son socios?.

 

Qué hubiera pasado si hubiese bajado en cuatro o cinco puntos el IVA.

 

Se habló tanto de naciones dignas y soberanas pero más bien por bravuconería porque lo único que genera respeto y dignidad a un país es su nivel de desarrollo, su riqueza, su prosperidad, no desplantes entre perdedores internacionales.

 

¿Qué hubiera pasado si con todo el dinero que ingresó al país Rafael Correa hubiera puesto las reglas bien claras desde el principio y hubiera abierto las puertas al capital productivo, no hablemos del primer mundo sino de Ecuador; qué hubiera pasado si hubiese implementado una estrategia agresiva de exportaciones con valor agregado desde el primer día de gobierno; qué hubiera pasado si hubiese bajado en cuatro o cinco puntos el IVA, el impuesto a la renta, eliminado la retención en la fuente, el anticipo de impuesto a la renta (aberración tributaria que no tiene sentido),  y paralelamente hubiera comenzado una campaña de promoción turística?.

 

Si en todo eso hubiere emprendido hoy no hablaríamos de déficit en balanza comercial, tuviéramos ingresos personales disponibles más altos, hubiera más trabajo y el dinero hubiese llegado a la economía real, al ciudadano de a pie; sin lugar a dudas tuviéramos crecimientos del PIB no menores al 6% para varios años, y con el resultado del incremento de la actividad económica el estado hubiere recabado más impuestos aun cobrando menos tasas impositivas. Sin lugar a dudas viviríamos el sueño ecuatoriano y seríamos el destino para muchos hombres de negocios del mundo pues somos un país pequeño, bonito, donde la vida es buena en general. Estoy seguro que seríamos un caso de estudio sobre cómo salir adelante cuando se gobierna con sensatez.

 

Correa está igual que el perro del hortelano que no come ni deja comer.

 

Pero ha sucedido todo lo contrario, debido a sus profundos complejos ideológicos y a la mente retorcida de los anarquistas odiadores del capital, los guayaquileños y los negocios que dirigen el gobierno, hoy Ecuador está a la saga de Sudamérica, una vez más, muy lejos de Colombia y Perú, siendo Bolivia que nos pisa los talones y sin lugar a dudas nos superará porque Evo Morales ha demostrado ser más inteligente que Correa pues le ha dado preeminencia al sentido común, a la ideogía la reserva para las concentraciones y para reírse con sus amigos.

La prosperidad económica se la obtiene con trabajo.

La prosperidad económica se la obtiene con trabajo.

 

Ecuador tiene grandes problemas estructurales en su macroeconomía pero el gobierno es reticente a trabajar con la empresa privada, su socio natural que puede ayudar a generar altísimos valores agregados en poco tiempo y con muchos menos recursos, siendo así, Correa está igual que el perro del hortelano que no come ni deja comer.

 

Nuestro querido país ahora gana partidos internacionales de fútbol, ya no lo golean, pero, se están preparando las selecciones de otros países que nos golearán en desarrollo, crecimiento, educación y bienestar.

Emprendedor

¿Emprender es improvisar?

Mucho se ha publicado sobre la línea que divide los emprendimientos de la improvisación, es decir, sobre el deseo intenso de crear algo y las herramientas que nos faltan dominar para que las cosas salgan bien; como emprendedor puedo decirles que no es necesario que tengamos todas las variables bajo control y todos sus accesorios, Seguir leyendo…